En las entrañas del Museo de Sitio de Santa Rosa de Viterbo se resguarda el retrato de la religiosa Sor Neve, una antigua pintura que ha sido comparada con La Gioconda de Leonardo da Vinci por su calidad técnica, y cuyo enigmático semblante ha despertado un sinnúmero de leyendas e historias fantasmales.

Alma Gómez | Diario de Querétaro

Conocida por muchos como “la monja fantasma”, la “Mona Lisa queretana” o “La Gioconda de Querétaro” debido a su misterioso semblante, la pintura sobre óleo de Sor Neve que actualmente se encuentra en el Museo de Sitio de Santa Rosa de Viterbo, es uno de los personajes más enigmáticos que alguna vez habitaron el recinto.

El misterio y la fantasía rodean a la joven monja plasmada en el lienzo, y el hecho de que sea una obra anónima sólo aumenta la leyenda aún vigente entre los queretanos.

Conocida por muchos como “la monja fantasma”, la “Mona Lisa queretana” o “La Gioconda de Querétaro” debido a su misterioso semblante, la pintura sobre óleo de Sor Neve que actualmente se encuentra en el Museo de Sitio de Santa Rosa de Viterbo, es uno de los personajes más enigmáticos que alguna vez habitaron el recinto.

El misterio y la fantasía rodean a la joven monja plasmada en el lienzo, y el hecho de que sea una obra anónima sólo aumenta la leyenda aún vigente entre los queretanos.

Se dice que esta triste monja camina todavía por los pasillos del exconvento de Santa Rosa. Que algunos la han visto deambular por el altar y la sacristía portando el vaporoso hábito blanco que vestían en ese entonces las ”Madres Rosas”, llamadas así en honor a su santa patrona, Santa Rosa de Viterbo.

La leyenda popular sobre este enigmático personaje va más allá, y roza los límites del romance y la tragedia. Pues se dice también que la joven mujer estaba enamorada de un hombre; y debido a que su familia no aceptó esa relación, fue enclaustrarla en el convento, donde agobiada por la tristeza, se quitó la vida.

La historia se refiere a Sor Anna María de San Francisco y Neve, una monja que sí habitó el entonces convento de Santa Rosa; pero más allá del mito y las supersticiones fantasmagóricas, toda esta leyenda surge de una verdad innegable: la sorprendente calidad con la que el retrato fue hecho, considerado por muchos como una obra de arte invaluable debido a la técnica y la precisión del desconocido autor.

Más allá de la leyenda

El director de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro, Sergio Rivera, también reconoce el retrato de Sor Neve como una de las obras más importantes albergadas en Querétaro.

“Es una pieza de suma importancia para la historia del arte mexicano, se trata de un óleo sobre tela, formato mediano. Lo interesante de esta pintura es la calidad técnica en el momento de la ejecución, es una pintura que con pocos trazos logra expresividad, muy buena composición, es una pieza ejemplar por la gesticulación, esta muy bien podría ser una Gioconda virreinal”.

En el enigmático retrato se aprecia a Sor Neve portando un hábito blanco que sólo deja al descubierto sus manos y su rostro, del que salen algunas raíces negras de su cabello. En su mano derecha sostiene un libro y su mano izquierda permanece oculta entre las telas del hábito religioso. Pero el aspecto más llamativo es su rostro, pues su mirada al frente parece seguir a los espectadores a donde quiera que éstos se dirijan.

Otro punto importante señalado por el director de la Facultad de Bellas Artes, es el hecho de que una monja de claustro pudiera acceder a su propio retrato, pues esta, asegura, era una actividad bastante costosa. Lo que sugiere que la joven monja probablemente provenía de una familia importante y adinerada.

“Los retratos de las monjas dan mucha información sobre la persona que está siendo retratada, hay que tomar en cuenta que ser retratado era algo muy costoso, es más, aún ahora es algo muy caro, dependiendo del autor era el costo del retrato, en el momento de la colonia mandarse a hacer un retrato era una cuestión de estatus, era algo que no cualquiera podía hacer”.

“Las monjas de beaterio no eran precisamente pobres, eran jóvenes bien acomodadas; la familia entregaba una dote para la manutención de la monja y también para la manutención de toda una serie de servidumbre que la atendía, por tanto hacerse un retrato era símbolo de estatus y poder que pocas monjas tenían, los conventos prácticamente eran ciudades, una especie departamentos donde se tenían todos los servicios para atender a la monja y a su servidumbre. Se sabe que algo así sucedía en estos conventos, pudo ser el caso de esta monja”.

Sergio Rivera explica que los retratos en la época de la colonia eran algo poco frecuente debido a lo costoso que resultaba el proceso, por lo que el hecho de que una monja accediera a su propio retrato, era algo aún más raro. Lo más frecuente, señala, eran las pinturas de las monjas coronadas, símbolo de su aniversario nupcial con Cristo, o los retratos post mortem. Sin embargo, ese no fue el caso de Sor Neve.

“En general el retrato en la colonia es un subgénero de la pintura muy escaso, pero cuando se logra con esta calidad es muy raro, incluso como la pieza de Sor Neve es anónima, se le ha atribuido a Cabrera, aunque a mí me parece que la atribución no es correcta porque no coinciden las fechas. Esta es una pieza de entre finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII”.

Sor Neve en Crónicas Barrocas

El misterio en torno a Sor Neve ha sobrevivido al paso del tiempo, y muestra de ello es el proyecto teatral Crónicas Barrocas, en el que se representan las vidas de distintos personajes históricos, como la de Carlota y Maximiliano, Miguel Hidalgo, El Marqués de la Villa del Villar del Águila y próximamente, también la de Sor Neve.

Alejandro Sayaz, director de la compañía Cultours Querétaro, de donde emana Crónicas Barrocas, detalla que los viernes y sábados a las 19:00 horas se realizarán recorridos nocturnos teatralizados en las instalaciones del exconvento de Santa Rosa de Viterbo, donde hablarán de los personajes que habitaron el lugar e incluso contarán con una actriz que encarnará a Sor Neve para contar su historia.

“Vamos a recrear la historia del convento, sus personajes, las leyendas alrededor de la vida monástica. Casi no se ha hecho divulgación de la vida conventual en este espacio. Vamos a iniciar el 29 de abril, con un recorrido de aproximadamente una hora en la que hablaremos principalmente de esta monja. Yo hice una recreación de su historia a partir de los pocos detalles que tenemos de ella, de esa forma hablaremos de Sor Neve”.

“Será un recorrido ambientado, usaremos velas, vestuario y por supuesto el lenguaje apropiado según la época de la que estamos hablando. Habrá incluso una actriz caracterizada como Sor Neve contando esta historia que fue escrita según nuestra visión”, comenta.

Los boletos para asistir a dichos recorridos nocturnos tienen un costo de 200 pesos para adultos y 150 pesos para niños y estudiantes. Se debe hacer reservación al número 442 2123 995.

¿Dónde ver la pintura?

La pintura de Sor María de Francisco y Neve se encuentra actualmente en el Museo de Sitio de Santa Rosa de Viterbo, en este espacio se expone la vida de las Madres Rosas y las obras de arte que permanecían en el lugar.

En diversas vitrinas se muestran distintas pertenencias de las últimas monjas que vivieron en el Real Colegio de Santa Rosa. Hay documentos, objetos personales, utensilios de cocina y por supuesto diversas pinturas de otras monjas, que al igual que Sor Neve habitaron el convento.

La entrada al museo tiene un costo de 30 pesos y sus horarios son de martes a domingo de 11:00 a 17:00 horas.

Se encuentra al interior del Templo de Santa Rosa de Viterbo, en la calle José María Arteaga #89, en el Centro Histórico de Querétaro.

Categorías: Cultura

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